La forma de cultivar el algodón importa, al igual que factores como el uso del agua y el suelo, los productos empleados para controlar plagas, el rendimiento del cultivo y todo el proceso posterior hasta que la fibra se convierte en una prenda. 

Pero empecemos por el principio: así es como se produce cada uno de ellos.

¿Cómo se produce el algodón convencional?

El algodón convencional se produce mediante sistemas de agricultura en los que pueden utilizarse fertilizantes y productos fitosanitarios sintéticos. Esto no significa que todos los cultivos de algodón convencional se produzcan exactamente de la misma manera. Las condiciones climáticas, el suelo, el agua disponible, las variedades utilizadas y las técnicas agrícolas hacen que el impacto de un cultivo pueda ser muy diferente de otro. 

Por tanto, esta es una de las primeras ideas que conviene tener presente al comparar algodón convencional y algodón orgánico: no existe un único modelo de producción ni un único contexto agrícola.

El algodón, además, es un cultivo especialmente sensible a determinadas plagas y enfermedades. Por eso se realizan investigaciones en variedades que ofrecen una mayor resistencia.

¿Qué es el algodón orgánico y cómo se produce?

El algodón orgánico procede de cultivos certificados que siguen normas de agricultura ecológica. Su producción se basa en principios como la conservación de la salud del suelo, la biodiversidad y el uso de procesos ecológicos adaptados a las condiciones locales.

Según publica Textile Exchange, entre las características comunes de los sistemas de producción de algodón orgánico se encuentra la prohibición o restricción de determinados pesticidas y fertilizantes sintéticos, y de las semillas modificadas genéticamente. También pueden utilizarse prácticas como la rotación de cultivos para favorecer la fertilidad del suelo.

Cuando hablamos de agricultura ecológica, ¿qué cambia realmente en el suelo respecto a un sistema convencional? ¿Por qué puede ser importante para la sostenibilidad de un cultivo? “La producción ecológica en concepto se basa en la biología del suelo, de manera que el suministro de nutrientes y la sanidad de los cultivos se alcanza a partir de procesos biológicos que tienen lugar en el sistema suelo-planta”, explica Joan Romanyà, Catedrático de Edafología y Química Agrícola e investigador principal del grupo de Agrobiología y Gestión del Suelo de la Universitat de Barcelona. “En un sistema convencional, el suministro de nutrientes recae sobre todo en las entradas de fertilizantes industriales y la sanidad vegetal en el uso de pesticidas. Para la producción ecológica es necesario mantener o mejorar la fertilidad y la salud del propio suelo. En cambio, la producción convencional puede dar buenas producciones incluso en suelos en estado deficiente”, continúa el experto.

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Imagen de KOBU Agency vía Unsplash.

Algodón convencional y algodón orgánico: principales diferencias

La diferencia fundamental se encuentra en cómo se produce la fibra en el campo. Se manifiesta en aspectos como el uso de productos fitosanitarios y fertilizantes, en cómo se controlan las plagas o el rendimiento de la producción. Los explicamos:

El uso de productos fitosanitarios en el cultivo de algodón

“El algodón convencional se basa fundamentalmente en un sistema de uso racional de productos fitosanitarios y fertilizantes debidamente registrados, para llevar el cultivo a término de la forma más sostenible posible”, explica Alejandro Castilla Bonete, coordinador de la Red Andaluza de Experimentación Agraria (RAEA) de cultivos herbáceos extensivos en IFAPA (Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica). “En cambio, el algodón ecológico no utiliza ni fitosanitarios ni fertilizantes de síntesis, solo aquellos registrados en ecológico. En definitiva, utilizan herramientas diferentes para el desarrollo del cultivo”.

La fertilización: cómo se aportan los nutrientes al cultivo

En lugar de depender de fertilizantes sintéticos, como ocurre en la agricultura convencional, la producción ecológica busca mantener la fertilidad mediante prácticas compatibles con sus normas, como la rotación y el uso de materia orgánica. “La agricultura ecológica utiliza rotaciones de cultivos y diseños diversos de finca, generalmente más demandantes de mano de obra. El algodón en producción ecológica debería ir acompañado de otros cultivos seguramente alimentarios que contribuirían a la calidad de vida de la zona donde esta se produzca”, añade el experto Joan Romanyà.

El control de plagas y enfermedades en el cultivo de algodón

“Los dos sistemas utilizan fitosanitarios, la diferencia está en que los registros de los productos son diferentes, siendo uno especial para ecológico”, apunta el experto en cultivos herbáceos extensivos, Alejandro Castilla Bonete. “El algodón en ecológico puede utilizar productos para el control de plagas como el azufre, por ejemplo, que más que eliminar la plaga, genera repulsión de la misma, con lo que se establece cierto control”.

El rendimiento de la producción

Además de por la cantidad de algodón que consigue producir, un cultivo debe evaluarse por los recursos y productos que utiliza para salir adelante.

Según datos de 2023, los ensayos realizados por IFAPA y Espalgodón en Andalucía estudiaron precisamente la viabilidad del algodón ecológico en condiciones españolas y obtuvieron rendimientos medios de 2.000 kg por hectárea en las parcelas experimentales analizadas. En la actualidad los esfuerzos se centran también en el control de plagas como la de Earia, que afecta a la producción del algodón convencional y ecológico, así como en el control de malas hierbas. “En estos momentos son nuestros talones de aquiles para producir algodón ecológico con ciertas garantías. En cualquier caso, en el futuro terminará siendo una realidad”, explica Alejandro Castilla Bonete.

¿El algodón orgánico es más sostenible que el convencional?

El algodón orgánico puede presentar ventajas ambientales en determinados aspectos. Sin embargo, no es correcto afirmar que tenga automáticamente un menor impacto en cualquier contexto, sino que depende del indicador que estemos midiendo y de las condiciones del cultivo. “Si medimos los gases efecto invernadero que libera el cultivo del algodón ecológico respecto del convencional, [el impacto] sería mayor, pues el control de malas hierbas se hace mediante escarda mecánica, es decir, labrar con más exigencia la tierra. El convencional, al hacer uso de herbicidas (escarda química), no necesita labrar tanto y, por tanto, la huella de carbono debe ser menor. Si el indicador son los residuos de productos en el algodón, el convencional debe ser menos sostenible. Si el índice es la rentabilidad, posiblemente el ecológico sea peor…”, detalla Alejandro Castilla Bonete. “Cada vez, la agricultura que desarrollamos es más sostenible. Sin embargo, no hay que perder de vista que este modelo se asienta en tres pilares: sostenibilidad ambiental, social y económica. Si “cojea” en alguno de ellos, será difícil que se sostenga en el tiempo”.

¿Qué ocurre con el agua en el cultivo del algodón?

El agua es probablemente uno de los aspectos que más confusión generan en este contexto. Y es que no resulta suficiente con afirmar que una camiseta de algodón necesita una determinada cantidad de litros de agua para producirse, porque -como ya habrás imaginado- el impacto hídrico depende, entre otros factores, del lugar donde se cultiva, de las condiciones climáticas, de si el cultivo depende de la lluvia o del riego y de la metodología utilizada para realizar el cálculo.

Por eso, para comparar algodón convencional y orgánico con garantías es necesario conocer qué agua se está contabilizando y en qué contexto se ha producido el algodón.

El suelo y la biodiversidad en el cultivo del algodón

El sistema de cultivo también es importante para determinar si el algodón orgánico es más sostenible. Además de la rotación de cultivos, las prácticas agrícolas que favorecen la materia orgánica del suelo y la biodiversidad pueden contribuir a mejorar determinadas funciones del agroecosistema. “Los sistemas ecológicos utilizan recursos locales para la reposición de la fertilidad (biomasa, estiércoles y compost que no procedan de ganadería intensiva)”, añade Joan Romanyà, quien apunta también a las plantas adventicias para mantener el suelo en condiciones naturales. “No se concibe un sistema ecológico sin ellas”, señala.

La salud del suelo y la biodiversidad, por tanto, también deben formar parte de la conversación sobre la sostenibilidad del algodón. “La salud del suelo puede aumentar la eficiencia en el uso del agua (adaptación al cambio climático), reducir los riesgos de contaminación de aguas y aire, favorecer la salud de la planta y reducir la compra de productos fitosanitarios y fertilizantes (algunos están permitidos en ecológico, sin bien la idea es reducirlos al máximo)”, nos explica Joan Romanyà. En cuanto a la biodiversidad de cultivos y de organismos del sistema suelo-planta en la producción ecológica de algodón, el experto indica que “es un elemento clave para mantener la salud del suelo y del agroecosistema en general. La agricultura ecológica busca sacar ventajas de la complejidad de los agroecosistemas aunque no llegue a entender todas las interacciones implicadas en el sistema de producción”.

¿Qué indicadores nos ayudan a saber si un sistema agrícola está mejorando realmente en estos aspectos? “El ahorro de agua, la calidad del entorno natural y del entorno laboral de los trabajadores del campo, el producto final libre de pesticidas, el número de puestos de trabajo por hectárea cultivada o por tonelada de producto y la necesidad de compra de productos fitosanitarios”, concluye Joan Romanyà desde la Universitat de Barcelona.

Las emisiones asociadas al cultivo del algodón

La producción de algodón también genera emisiones asociadas, entre otras operaciones agrícolas, a la fabricación y aplicación de fertilizantes, el uso de maquinaria y el riego.

Por este motivo también conviene evitar el mensaje que relaciona directamente lo orgánico con las “cero emisiones”, y analizar concretamente qué impactos son los que realmente se reducen. En definitiva, el algodón orgánico no convierte automáticamente en sostenible todo lo que se fabrique después con esa fibra.

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Imagen de Anna Voss vía Unsplash.

¿Qué certificaciones de algodón orgánico existen?

Si una marca asegura que una prenda contiene algodón orgánico, ¿cómo podemos saber que realmente es así?

Aquí entran en juego las certificaciones y la trazabilidad. Es importante distinguir entre la certificación del cultivo y los estándares que permiten seguir la fibra a lo largo de la cadena de suministro. Textile Exchange explica que, para vender algodón como orgánico, el cultivo debe estar certificado conforme a la normativa ecológica correspondiente. Posteriormente, estándares como OCS o GOTS pueden ayudar a realizar el seguimiento de esa fibra a lo largo de la cadena. 

¿Qué es GOTS?

El Global Organic Textile Standard (GOTS) es uno de los estándares más conocidos cuando hablamos de textiles fabricados con fibras orgánicas. Más allá de comprobar que la materia prima procede de la agricultura ecológica, esta certificación establece requisitos adicionales para el procesamiento y la fabricación del producto, incluidos aspectos ambientales, químicos y sociales.

¿Qué es OCS?

El certificado Organic Content Standard (OCS) de Textile Exchange verifica el contenido de material orgánico y su trazabilidad mediante la cadena de custodia. Para ello, las diferentes etapas de esta cadena son auditadas por organismos de certificación independientes.

Su objetivo principal es que una empresa pueda demostrar que el material orgánico que declara en un producto procede de una fuente certificada y ha sido correctamente trazado durante la cadena de suministro.

¿En qué se diferencian GOTS y OCS?

No todos las certificaciones de algodón orgánico significan exactamente lo mismo. En este sentido, la principal diferencia entre GOTS y OCS se resume en que OCS se centra en verificar y rastrear el contenido orgánico; y GOTS, además, añade requisitos sobre el procesamiento del producto y otros aspectos ambientales y sociales. 

¿Qué significa que una prenda tenga algodón orgánico certificado?

Significa que un sistema de certificación y trazabilidad respalda la afirmación sobre el contenido orgánico de la prenda. Sin embargo, no significa necesariamente que toda la prenda, desde el cultivo hasta su final de vida, tenga un impacto ambiental reducido. 

Esta distinción es precisamente la que nos ayuda a entender algunos de los principales mitos asociados al algodón orgánico.

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Imagen de Jason Leung via Unsplash

Mitos sobre el algodón orgánico que conviene desmontar

  • El algodón orgánico no utiliza pesticidas. Como hemos visto, esto no es así exactamente. La agricultura ecológica restringe determinados productos fitosanitarios y fertilizantes sintéticos, pero no significa que el cultivo se realice sin ningún método de control de plagas.
  • El algodón orgánico siempre consume menos agua. Esta afirmación tampoco se puede realizar de forma universal. El consumo de agua depende del lugar, el clima, el tipo de cultivo, el riego y la metodología utilizada para calcular la huella hídrica.
  • El algodón orgánico siempre tiene una menor huella de carbono. Tampoco es una regla absoluta, ya que habría que analizar qué sistema se está comparando, en qué lugar y con qué unidad de referencia.
  • Si una prenda es de algodón orgánico, toda ella es sostenible. En realidad, no tiene por qué. La materia prima es solo el comienzo de la historia. Una prenda puede contener algodón orgánico y, al mismo tiempo, incorporar otras fibras, tintes, acabados e incluir otros procesos -el transporte, por ejemplo- cuyo impacto no sea tan sostenible para el medio ambiente.
  • Algodón orgánico significa algodón certificado. No necesariamente. Siempre es importante diferenciar una afirmación comercial de una certificación respaldada por un sistema de control y trazabilidad.

Consejos para elegir prendas de algodón con menor impacto ambiental

Si, teniendo en cuenta todas estas diferencias, queremos tomar decisiones de compra más informadas, existen tips que pueden ayudarnos:

  • Busca información verificable. Cuando una marca afirma que una prenda contiene algodón orgánico, comprueba que existe una certificación reconocida que lo avale.
  • No te quedes únicamente con la fibra. Una prenda de algodón orgánico tiene también impactos asociados a su fabricación y uso.
  • Valora cuánto te vas a poner esa prenda. Como consumidores responsables, esta es probablemente una de las decisiones más importantes que se pueden tomar. Una prenda que se utiliza durante años evita la necesidad de producir y comprar prendas nuevas con más frecuencia.
  • Cuida, repara y reutiliza. Lavar siguiendo las etiquetas de cuidado, reparar pequeños desperfectos, encontrar nuevos usos para una prenda cuando ya no nos la ponemos… son decisiones que prolongan su vida útil. Y cuando deje de ser apta para su uso original, todavía puede existir una segunda oportunidad para ella mediante la reutilización o el reciclaje.