Más allá de una cuestión estética o de una tendencia impulsada por las redes sociales, el interés por la moda con historia refleja un cambio en la forma de relacionarnos con la ropa. De hecho, el informe Situación actual del sector de la recogida y tratamiento de ropa usada en España, publicado recientemente por Moda re-, indica que casi un 60% de los consumidores ya compra ropa reutilizada. Es decir, cada vez más personas buscan prendas con historia y personalidad, alejándose de un modelo de consumo basado en la compra constante de novedades. Sin embargo, esta evolución convive con otra realidad: el 45% de la población admite seguir consumiendo moda rápida. Por tanto, el cambio hacia un modelo de consumo de moda plenamente sostenible sigue siendo un reto.

En este contexto, las prendas que ya han vivido una o varias vidas adquieren un nuevo valor: el de seguir siendo útiles y apetecibles con el paso del tiempo. Una visión que conecta directamente con los principios de la moda circular, que apuesta por alargar la vida útil de cada pieza y aprovechar al máximo los recursos ya existentes.

Pero, ¿qué significa realmente que una prenda sea vintage? ¿Es lo mismo vintage que retro o segunda mano? ¿Qué papel juega la moda vintage en un modelo de consumo más consciente? Te lo contamos con ayuda de cuatro expertas.

vintage segunda mano

Imagen de Girl with red hat vía Unsplash.

¿Qué significa exactamente que una prenda sea vintage?

Para que una prenda sea vintage debe tener más de 20 años de antigüedad”, explica Irene Rodríguez Pintado, investigadora, doctorada en la Universidad de Murcia y divulgadora de historia de la moda en laguiavintage. “Muchas veces nos referimos a lo vintage como un estilo muy concreto, normalmente de mediados del siglo XX, pero la realidad es que ahora, una prenda de los 2000 es ya considerada una prenda vintage, aunque a muchos nos parezca una locura”.

¿Qué características hacen especial a una prenda vintage?

Lo que hace especial a una prenda vintage va más allá de su antigüedad. Muchas de estas piezas proceden de una época en la que la ropa se concebía para durar más tiempo, con materiales de calidad, confecciones cuidadas y detalles que hoy resultan menos habituales en la producción masiva. “En términos históricos, lo que hacía especiales a las prendas era una durabilidad mucho mayor a la de la ropa que se nos vende ahora con la moda rápida. El hecho de que podamos seguir encontrando prendas de la década de los años 40, por ejemplo, que todavía están en condición de vestirse, atestigua la gran calidad de la vestimenta de ese momento en comparación con el nuestro”, añade Irene Rodríguez Pintado. 

Costuras reforzadas, tejidos resistentes o acabados elaborados son algunos de los elementos que contribuyen a que muchas prendas vintage hayan llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación. “Tenemos mucho que aprender del diseño y la confección. De hecho, tenemos más que aprender incluso de la ropa antigua que de la vintage. Algo que deberíamos recordar mirando a la moda más antigua es que la confección, incluso la que se hace en masa, es un proceso artesanal que requiere tiempo y buenas condiciones de trabajo para aportarnos durabilidad. Eso también resultaría en calidad. Antes, las prendas se diseñaban y se confeccionaban desde una ingeniería y un saber anatómico que, aunque aún existe, la rapidez y las condiciones abusivas de la producción actual no permiten”, continua nuestra experta en historia de la moda.

 

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¿Por qué las prendas vintage vuelven a estar de moda?

Además de sus cualidades materiales, las prendas vintage destacan por tener memoria. Son capaces de contar una historia. Son una pequeña cápsula del tiempo. El creciente interés por la moda vintage responde a factores estéticos, culturales y ambientales. Por un lado, muchos buscan diferenciarse a través de piezas únicas que aporten personalidad y se alejen de la homogeneidad de las tendencias de consumo masivo. Por otro, existe una mayor conciencia sobre el impacto de la industria de la moda, lo que lleva a valorar alternativas que permitan aprovechar mejor los recursos ya existentes. En este contexto, vestir vintage se ha consolidado como una opción que combina estilo, calidad y circularidad, demostrando que las prendas del pasado pueden seguir teniendo un lugar relevante en los armarios del presente. 

¿El futuro de la moda pasa entonces por mirar un poco más al pasado? “A lo largo de gran parte de la historia, ha sido completamente normal que una persona de a pie tuviera uno o dos trajes y, si acaso, uno más caro y bonito para ocasiones especiales. Nosotros hemos abrazado la cantidad sin darnos cuenta de que tiene consecuencias textiles, sí, pero sobre todo también humanas y ambientales. Eso es algo que deberíamos replantearnos, ya no por tener mejor ropa, sino porque se traduciría en un mundo más sano y justo”, reflexiona la experta detrás de laguiavintage.

vintage moda sostenible

Imagen de Katarzyna Kos vía Unsplash

Diferencias entre vintage, retro y ropa de segunda mano

Aunque estos términos suelen utilizarse en los mismos contextos, lo cierto es que vintage, retro y segunda mano no significan lo mismo. Una prenda vintage es una pieza original de otra época -con un mínimo de 20 años de antigüedad- que ha sobrevivido al paso del tiempo y mantiene características propias del momento en que fue creada. Por su parte, una prenda retro es una pieza de fabricación actual inspirada en estilos, estampados, siluetas o tendencias del pasado. La ropa de segunda mano, en cambio, se define por su recorrido: son prendas que ya han tenido uno o varios propietarios anteriores, independientemente de cuándo se fabricaron o de su estilo.

Lo que une a estos conceptos es que todos cuestionan la idea de que la moda debe ser necesariamente nueva para tener valor. Sin embargo, se diferencian precisamente en aquello que los define: el vintage se relaciona con la antigüedad y la autenticidad histórica; lo retro, con la inspiración estética; y la segunda mano, con la reutilización

¿Puede una prenda ser vintage y de segunda mano al mismo tiempo?

Sí. De hecho, la mayoría lo son. Sin embargo, no todas las prendas de segunda mano son vintage

Del mismo modo, una prenda retro también puede encontrarse de segunda mano si ha pertenecido previamente a otra persona, aunque se trate de una creación contemporánea.

vintage cazadoras piel

Imagen de Alexis Fauvet vía Unsplash

¿Qué ocurre con las prendas vintage o de segunda mano que están deterioradas?

No todas las prendas llegan al mercado vintage en perfecto estado, pero eso no significa que haya que desecharlas. Muchas sufren signos del paso del tiempo, desgaste, manchas, pequeñas roturas… Pero mediante procesos de rehabilitación, limpieza y reparación pueden recuperarse y volver a utilizarse durante años. Las chaquetas de cuero son un buen ejemplo en este caso.  El cuero envejece como un material vivo y una restauración adecuada puede devolverle flexibilidad, color y resistencia. 

De esto sabe mucho María, creadora de la marca Milucando. María no solo es experta en rehabilitar chaquetas de piel, sino que muchas de ellas las transforma para actualizarlas. Desde su puesto en El Rastro, en Madrid, acostumbra a tratar con aficionados a la moda vintage y a las piezas de segunda mano, y también con curiosos atraídos por su cuidada selección. ¿Ha cambiado la mentalidad del consumidor de moda con historia en los últimos años? “Cada vez hay más personas que se acercan al vintage por motivos diferentes. Hace unos años predominaba más la búsqueda de gangas o de algo distinto a lo que había en las tiendas. Ahora veo un interés mucho mayor por la calidad, la durabilidad y la historia que hay detrás de cada prenda. También percibo una mayor conciencia sobre el consumo y el medioambiente. Mucha gente prefiere comprar una pieza con personalidad antes que una prenda producida de forma masiva que probablemente tendrá una vida muy corta. En el caso de las chaquetas de cuero, por ejemplo, cada vez encuentro más personas que valoran cómo envejecen los materiales y entienden que las marcas del tiempo no son defectos”. 

Lejos de esconder sus cartas, esta experta en rescatar y restaurar prendas de piel comparte todos sus trucos en su perfil de Instagram, donde podemos ser testigos del proceso de rehabilitación que experimenta cada pieza hasta renacer gracias a las manos de María. Con la experiencia aprendes a distinguir qué materiales pueden volver a tener una larga vida y cuáles no, explica. ¿Cuáles son, a su juicio, las señales que indican que una prenda de piel antigua tiene potencial para seguir utilizándose durante muchos años más? “Más que fijarme en el estado de la prenda, me fijo en la calidad del cuero. Muchas de las chaquetas con las que trabajo necesitan restauración, teñido o reparación, pero si el cuero es bueno merece la pena recuperarlas”.

 

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Las prendas vintage siguen siendo atractivas porque muchas fueron fabricadas con una calidad difícil de encontrar hoy. Se nota en los materiales, en los acabados y en cómo envejecen con el paso de los años. En el caso de las chaquetas de cuero, además, suelen mejorar con el tiempo y conservar una belleza que muchas prendas actuales no llegan a desarrollar por las nuevas calidades”, reflexiona María, de Milucandco, experta en rehabilitar y transformar prendas.

¿Por qué la moda vintage forma parte de la moda circular?

La moda vintage forma parte de la moda circular porque demuestra que una prenda puede seguir siendo útil y relevante muchos años después de haber sido fabricada. Frente a un modelo basado en usar y tirar, el vintage mantiene prendas en circulación durante décadas y generaciones.

Además, cada vez que se adquiere una prenda vintage, se retrasa la necesidad de fabricar otra para cumplir la misma función. De esta forma se aprovechan al máximo los recursos, la energía y el trabajo ya invertidos en ella. Por eso el valor del vintage no reside únicamente en su estética o singularidad, sino también en su capacidad para demostrar que la prenda más sostenible es aquella que ya existe.

¿Qué recursos se ahorran cuando una prenda sigue utilizándose?

El mayor impacto ambiental de una prenda no se produce al desecharla, sino al fabricarla. Para aterrizar este tema, hablamos de datos concretos sobre agua, materias primas, energía y emisiones asociadas a la fabricación de prendas nuevas con Pilar Prior, experta en sostenibilidad, compliance y producción responsable: “Se dice que fabricar una camiseta de algodón requiere 2.700 litros de agua; unos vaqueros, hasta 7.500. En términos de emisiones de carbono, el INTEXTER de la UPC cifra el ahorro en 25 kg de CO por cada kilo de ropa reutilizada. Alargar tan solo nueve meses el uso activo de una pieza reduce su huella de carbono, agua y residuos entre un 20% y un 30%. Una gabardina de los años 60 que sigue en circulación lleva décadas ahorrando la producción de una prenda equivalente”. 

vintage gabardina circular

Imagen de Natalia Sobolivska vía Unsplash

La reutilización es más beneficiosa para el planeta que el reciclaje

Dentro de la economía circular existe una jerarquía de gestión de recursos que establece qué opciones generan un mayor beneficio ambiental. En los niveles más altos se sitúan las estrategias que permiten mantener en uso los productos más tiempo, evitando la generación de residuos. Es decir, reducir el consumo, reutilizar, reparar, compartir o diseñar pensando en el reciclado final

El reciclaje también forma parte de este modelo, pero se considera una alternativa por debajo de la reutilización, ya que implica transformar un producto al final de su vida útil para obtener nuevas materias primas. “El reciclaje textil tiene limitaciones estructurales y tecnológicas y, aunque están en proceso de mejora y aceleración, los datos aún no acompañan: menos del 1% de las prendas puestas en el mercado terminan convirtiéndose en una nueva prenda. El reciclaje mecánico acorta las fibras hasta un 30%, obligando a mezclar con fibra virgen. El químico es prometedor pero sigue siendo caro y de escala reducida. Y la mayoría de prendas son mezclas de fibras que complican cualquier proceso”, explica Pilar Prior. Dicho de otro modo, el reciclaje de prendas requiere nuevos procesos industriales y, en la mayoría de los casos, no permite recuperar íntegramente la calidad o cantidad de material original. 

Por tanto, reutilizar una prenda es más beneficioso para el medioambiente que reciclarla: “no necesita industria, no consume energía adicional y tiene un impacto ambiental hasta un 70% menor que producir ropa nueva, añade la experta. Además,  “conserva algo que el reciclaje destruye: el valor del objeto. Una prenda vintage bien conservada no es un residuo que transformar; es un producto que solo necesita un nuevo propietario”. En definitiva, la mejor forma de aprovechar una prenda es seguir utilizándola el mayor tiempo posible, antes de que sea necesario transformarla en una nueva materia prima.

vintage segunda mano

Imagen de Kinga Howard vía Unsplash

¿Las prendas heredadas también son moda circular?

Las prendas heredadas ocupan un lugar especialmente interesante en este esquema. Pueden ser vintage si tienen la antigüedad suficiente, pero, sobre todo, representan una de las formas más directas y personales de moda circular. Al pasar de una generación a otra, estas prendas prolongan su vida útil, conservan su valor material y emocional, y demuestran que la ropa puede seguir siendo relevante mucho después de haber sido comprada por primera vez. Heredar prendas es una forma recuperar historias, nos cuentan Andrea y Carla Barbato, creadoras de la firma Santa Bato. “A menudo, a través de estas piezas, somos capaces de recuperar tejidos, confecciones y patrones cuya complejidad no es tan común ahora por la priorización del fast fashion y los precios muy bajos”. 

Heredar ropa ha sido, precisamente, la mayor inspiración para las hermanas Barbato a la hora de crear su firma. Y es que Santa Bato es una marca de moda que apuesta por la sostenibilidad y el consumo consciente. Su seña de identidad son prendas de calidad y diseño atemporal, muy versátiles y elegantes. El objetivo, que te las pongas sin parar. Ubicada dentro del tradicional sector de la moda de invitada, Santa Bato lo desafía no rindiéndose ante tendencias pasajeras e invitando a incluir sus piezas también en looks del día a día. 

La reutilización de tejidos es, precisamente, el eje principal de su última colección: una cápsula de chaquetas de diseño atemporal, confeccionadas a partir de tejidos de alta calidad… que también han sido heredados.

 

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¿Cómo actualizar una prenda heredada para seguir utilizándola?

“Tenemos la suerte de que las modas son cíclicas, por lo que muchas veces recibimos prendas que están listas para darles una nueva vida. En los casos en los que no, muchas veces con arreglar ligeramente los largos o el entallado, las piezas están listas para usar”, comentan las hermanas Barbato. 

Sí, heredar prendas también puede tener algunas complicaciones que no debemos pasar por alto como, por ejemplo, el tema de la talla, el estado o la necesidad de actualización. La solución, en estos casos, pasa por realizar pequeñas adaptaciones.

Actualizar una prenda heredada no implica renunciar a su esencia y, en muchos casos, es imprescindible para seguir utilizándola en el día a día. Pequeños ajustes como modificar el largo, adaptar el patrón, sustituir botones, renovar los forros o realizar arreglos de costura básicos son suficientes para darle una nueva vida. 

También es posible adaptar algunas piezas mediante técnicas de personalización o transformación creativa, siempre respetando aquellos elementos que les aportan valor sentimental o carácter. De este modo, las prendas heredadas conservan la historia de quienes las vistieron antes y continúan construyendo otras nuevas.

Lo que nos enseñan las prendas heredadas sobre el consumo consciente

“Muchas de las prendas que se diseñan ahora tienen una clara inspiración en piezas más antiguas. Si a eso le sumas que muchas veces la calidad con la que se trabajaba antes era mejor, entendemos que hay una oportunidad en apostar por la alternativa de la segunda mano”, reflexionan Carla y Andrea Barbato. 

Las prendas heredadas nos recuerdan que vestir de forma más sostenible no implica comprar algo diferente, sino aprender a valorar y a aprovechar mejor lo que ya existe.

¿Es posible que cada vez haya un interés mayor por prendas que tienen una historia detrás? “Si, definitivamente creo que es una ‘tendencia’ cada vez más al alza. Entre las tiendas de segunda mano, los mercadillos de segunda vida, o aplicaciones como Vinted, la gente tiende a apostar más por este tipo de compras; especialmente, el público más joven”, comparte Carla Barbato.